
Voy cosechando páginas caídas,
recuerdos de algún sueño que se aleja,
de las noches de fiesta y sus heridas,
de los ojos ocultos tras la reja;
las miradas, la llave, la botella,
la palabra insensata que se queja,
ese beso perdido que se estrella,
contra el cristal del vaso de cerveza,
esa música que es menos que una huella,
que pisa con su letra tu cabeza,
el taxi que ni para ni te espera,
que dice que ya va para Hortaleza...
Los pasos que te arrastran por la acera,
persiguiendo algún búho sin plumaje,
la rubia que te roba la cartera
y te deja sin destino ni viaje,
más cerca de Cibeles que de Europa,
más lejos de ser príncipe que paje...
A cambio de dos besos y una copa,
entregas tu pasado y tu futuro,
dispuesto a desprenderte de la ropa,
del tiempo, del amor, de lo seguro,
de las promesas que hacías en los bares,
a cambio de algún goce prematuro.
Por un sueño de noches nunca impares.
recorro de tus calles los rincones,
buscando entre el asfalto nuevos mares
que sirvan de horizonte a tus leones.





























